Me vais a permitir que en este artículo del blog me convierta durante un rato en un personaje de película, Sayuri, ya que me fascinó ver “Memorias de una geisha” y, desde entonces, soy una ferviente seguidora de toda la cultura nipona; y una de las cosas que más me gustan de la historia y la cultura japonesa tradicional es la ceremonia del té, una forma ritual de preparar el té verde matcha del que hoy os voy a hablar.

“Kyoto, una mañana cualquiera. Voy vestida con uno de mis kimonos favoritos; he invitado a unos amigos occidentales a que presencien la famosa ceremonia del té japonesa, durante la cual prepararé té verde en polvo o matcha, un té de gran poder refrescante pero de un sabor amargo al que no todo el mundo se acaba acostumbrando.

El té matcha es la hoja entera del té verde que, tras un proceso especial de cultivo, recolección y secado, se muele para obtener un polvo fino de un color verde intenso que multiplica los beneficios del té verde.

Espero a mis invitados en una “sukiya” o casa de té, con sus estancias típicas decoradas de una forma exquisita: la sala de ceremonias o “cha-shitsu”, otra para los preparativos conocida como “mizu-ya”, una sala de espera denominada “yoritsuki”, y un camino de acceso o “roji” flanqueado por un jardín que acaba en la puerta de la casa de té.

Para poder preparar el matcha se necesitan una serie de utensilios que son indispensables si queremos disfrutar de una auténtica ceremonia del té; cuando cumplí los 18 años mi abuela me regaló un juego que siempre ha permanecido conmigo como uno de mis mayores tesoros, ya que ella lo recibió de su abuela y ésta de la suya: el “cha-wan” o tetera, el “cha-ire”, recipiente donde serviré el té, el “cha-sen”, mi agitador especial de bambú que recuerda a una brocha, y la “cha-shaku” o cucharón de bambú con el que serviré el té.

Quiero que mis amigos vivan la ceremonia al completo, la cual durará unas cuatro horas aproximadamente y se compondrá de 3 fases:

1) Entrarán a gatas en una sala donde verán un horno de albañilería y se reunirán en la sala de espera. Apareceré yo y les conduciré por el camino del jardín hasta la sala de ceremonias. A un lado del camino habrá un recipiente de piedra con agua fresca, en el que mis invitados se lavarán las manos y se enjuagarán la boca. Nos saludaremos y nos sentaremos para continuar con la ceremonia.

2) Cuando se lo indique, mis amigos se retirarán a un banco colocado en el jardín interior que rodea a la casa de té, lo que me dará tiempo para preparar todos los utensilios necesarios en el ritual.

3) Por último, haré sonar un gong de metal siete veces, mi número de la suerte, situado cerca de la sala de ceremonias, con lo que indicaré el principio de la ceremonia. Mis invitados volverán a entrar en la sala y verán que los recipientes de cerámica para el agua y el té están ya colocados en su sitio. A continuación entraré en la sala llevando en mis manos la tetera con el agitador de bambú dentro y el cucharón.

Ahora toca la parte que más me gusta y me fascina: con mucha delicadeza y calma, limpiaré el recipiente del té y el cucharón con un paño especial que recibe el nombre de “fukusa” y que heredé de mi madre, y enjuagaré el agitador en mi cuenco del té, después de verter en éste agua caliente que puse al fuego previamente. Verteré este agua en otro recipiente y limpiaré el cuenco con el “chakin” o paño de hilo.

Cogeré el recipiente del té y colocaré el matcha (tres cucharadas por invitado) en los cuencos de mis amigos; a continuación, llenaré el cucharón de agua caliente virtiendo un tercio del agua en los cuencos. Agitaré la mezcla con el agitador de bambú hasta que adquiera una consistencia espesa; esta mezcla recibe el nombre de “koicha”.

Mis amigos estarán esperando a que termine todo el proceso sentados de rodillas; colocarán su cuenco de té en la palma de la mano izquierda, al mismo tiempo que lo sujetan por uno de sus lados con la derecha. Beberán el té y, mientras tanto, les pediré que sean capaces de distinguir 4 momentos especiales: el primero, sentir el aroma del té matcha; el segundo, apreciar su dulzura; el tercero, aceptar la amargura característica de este té, y el cuarto, disfrutar del sabor final de las hojas del té.

Una vez que saque los utensilios de la sala, haré una reverencia en silencio ante mis invitados con lo que indicaré que el rito ha terminado”.

Ha sido maravilloso sentirme Sayuri por una vez y poder imaginar que estoy viviendo de verdad una ceremonia del té… Ahora vuelvo a ser Marta porque quiero hablaros de los numerosos beneficios que este té posee para nuestro cuerpo y espíritu, desde la prevención de caries, diabetes, su gran poder energizante sin agotarnos, su capacidad para reducir el estrés, calmarnos y relajarnos sin provocarnos somnolencia, estimular nuestras defensas, mejorar nuestra resistencia física y ayudarnos en la pérdida de peso al ser un gran quemador de grasa (los taninos presentes en el té verde matcha actúan como un desintoxicador, depurador y laxante suave).

Además, el matcha ayuda a mejorar nuestro estado de ánimo y a concentrarnos (precisamente me estoy tomando uno ahora mismo para poder escribir este artículo y que nada de mi entorno me distraiga :D).

Es un sustituto ideal para el café. Aunque contiene cafeína, las propiedades relajantes de la L-teanina actúan frente a los efectos “nerviosos” de la cafeína. La cafeína en el matcha se asimila y se absorbe muy lentamente (de 6 a 8 horas), sin aumentos de azúcar en sangre.

El poder antioxidante del té matcha es espectacular, sobre todo por la presencia de las catequinas del té. Los antioxidantes son compuestos naturales químicos que previenen el envejecimiento y las enfermedades crónicas; precisamente por su alto contenido en antioxidantes es una bebida ideal para reducir los niveles altos de grasas en la sangre, ayudando a la hora de disminuir los valores de colesterol alto y de triglicéridos.

Contiene un alto nivel de fibra, con lo que alivia el estreñimiento. Es también rico en vitamina C (un nutriente esencial fundamental a la hora de prevenir el cáncer, fortalecer nuestras defensas y ayudar en el proceso de depuración natural de nuestro organismo, previniendo la retención de líquidos o eliminando toxinas), selenio, cromo, zinc y magnesio.

Por todas estas razones adoro el té matcha y espero que vosotros empecéis a hacerlo también a partir de ahora. Sayonara, amigos 😉

Marta Rosado.